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mayo 26, 2026

Caso de éxito: cómo un banco regional transformó su gestión de cartera con tecnología propia y socio estratégico

Un análisis sobre el patrón que se repite en las transformaciones exitosas de gestión de cartera en bancos de la región. Caso compuesto basado en experiencias reales.

Por consideraciones de confidencialidad, este caso es un compuesto basado en experiencias reales de bancos regionales en LATAM. Los números son del orden de magnitud de los resultados observados; el patrón es el real.

El punto de partida

Un banco regional con presencia en tres países de la región operaba su gestión de cartera vencida con un modelo tradicional: operación interna, equipo grande, foco casi exclusivo en el canal telefónico, segmentación básica por nivel de mora. La cartera vencida representaba aproximadamente el 8% del portafolio total, con tendencia al alza.

El costo operativo de la operación interna era significativo. Los indicadores de recuperación venían estancados durante varios años. Y, lo más preocupante, los reportes regulatorios mostraban niveles de trazabilidad menores a los exigidos por los marcos normativos en evolución.

El equipo directivo del banco enfrentaba una decisión: reinvertir fuertemente en transformación tecnológica interna o buscar un socio estratégico especializado.

La decisión

Después de un análisis de seis meses (que incluyó visitas a casos de referencia en la región), el banco decidió por el modelo de socio estratégico. Las razones fueron tres: la inversión interna requerida era inviable en el corto plazo, el conocimiento operativo del aliado era difícil de replicar y el modelo basado en éxito alineaba mejor los incentivos.

La transición a un modelo de socio estratégico se diseñó en tres fases: piloto controlado, expansión gradual y operación consolidada.

Fase 1: piloto controlado

Durante los primeros tres meses, el banco transfirió aproximadamente el 15% de su cartera vencida al socio estratégico. El objetivo era validar resultados, ajustar procesos y construir confianza.

Los primeros resultados fueron mejores que los esperados. La tasa de recuperación en el segmento transferido superó en un 20-25% la del segmento gestionado internamente. El costo operativo se redujo significativamente. La trazabilidad del proceso pasó a niveles superiores a los requeridos regulatoriamente.

Fase 2: expansión gradual

Validado el piloto, durante los siguientes seis meses el banco expandió la cartera transferida al 60% de su volumen total. Esta expansión incluyó la integración de sistemas, la implementación de un portal de autogestión digital para los clientes del banco y la activación de comunicaciones multicanal coordinadas.

Los resultados se consolidaron. Además de la mejora en recuperación, la experiencia del cliente final mejoró sustancialmente. Los reclamos por presión inadecuada se redujeron a una fracción. La adopción del portal de autogestión superó el 30% en los primeros meses.

Fase 3: operación consolidada

Al cabo de 18 meses, el modelo estaba operando como esquema permanente para la mayor parte de la cartera vencida del banco. El equipo interno se reorientó hacia funciones estratégicas: análisis de portafolio, gobierno del proveedor, casos sensibles que requerían atención directa del banco.

La operación interna no desapareció, se transformó. Y los indicadores financieros del banco reflejaron esa transformación.

Lo que se aprendió

Tres aprendizajes son particularmente relevantes para otros bancos que enfrenten una decisión similar.

1. El cambio de proveedor a socio es cultural, no contractual

Trabajar con un socio estratégico es muy distinto a trabajar con un proveedor operativo. Requiere disposición a compartir información del negocio, a colaborar en el diseño de procesos y a invertir tiempo en la relación. Los bancos que entran con mentalidad de “contratar un servicio” tienen resultados inferiores. Los que entran con mentalidad de “construir una alianza” capturan todo el valor del modelo.

2. La tecnología por sí sola no produce resultados

El portal de autogestión, los modelos predictivos, la atención multicanal: todos son necesarios, pero ninguno es suficiente por sí solo. Lo que produce resultados es la combinación de tecnología propia del aliado, equipo operativo experimentado y procesos bien diseñados. Sin alguna de esas piezas, los resultados se quedan a medio camino.

3. La medición debe estar bien diseñada desde el inicio

Si no se mide bien, no se puede gestionar. Antes de la transición, el banco implementó un cuadro de mando con métricas claras: tasa de recuperación, costo operativo, experiencia del cliente, trazabilidad regulatoria. Esa medición fue lo que permitió detectar ajustes a tiempo y consolidar el modelo.

Aplicabilidad para otros bancos

No todos los casos son iguales. Pero el patrón es replicable. Si un banco enfrenta presión sobre sus indicadores de cartera vencida, costos operativos crecientes y exigencias regulatorias de trazabilidad, vale la pena explorar el modelo de socio estratégico.

La conversación inicial no compromete, solo abre la posibilidad.

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